¿Qué es el acné y por qué lo tengo?

Debemos saber que el acné es una de las enfermedades de la piel más comunes que afecta a gran parte de la población en algún momento de su vida, principalmente durante la adolescencia.

Es un padecimiento antiestético y por ello, la preocupación de quienes lo padecen de atenderlo lo más pronto posible.

Esta enfermedad es generada por el exceso de producción de grasa que obstruye los poros, los tapa y origina pequeñas inflamaciones en la piel, normalmente en cara, cuello o espalda.

Dentro de esas inflamaciones, se encuentra la bacteria p. acnés la cual se encarga de proliferar la enfermedad. Aunque ésta no es la única causa, a veces se debe a cambios hormonales en la edad adulta, otras veces está relacionado con la menstruación, el estrés o el embarazo. Tampoco las personas que lo padecen tienen necesariamente la piel grasa.

El problema del acné es que si no es atendido oportunamente por un médico especialista en la piel, podría el paciente presentar diferentes grados de complicaciones como cicatrices de acné comúnmente llamados “cacarizos”  que no es más que la ruptura de la piel y/o inflamaciones severas y grandes que pueden afectar la confianza de quienes lo padecen y dejar marcas irreversibles.

Existen varios tipos de inflamaciones, siendo las más comunes las pústulas que son granos con centros blancos (pus) y los granos quísticos (comedones) que permanecen bajo la piel y nunca llegan a tener el centro blanco. En ambos casos no se recomienda reventar el brote ya que esa acción rompe la piel y queda la llamada “cicatriz de acné”.

Entre más inflamado esté el brote, existe más probabilidad de dejar una mancha en la piel llamada “hiperpigmentación post-inflamatoria”  que es un cambio de color en la piel como respuesta a una inflamación. Aunque esta mancha es superficial y puede desaparecer con el transcurso del tiempo, algún tratamiento dermatológico o procedimiento despigmentante, puede tardar en  desaparecer.

A pesar de todas las complicaciones que pudiera tener el acné, es necesario que todos quienes lo padecen, sepan que ¡tiene cura! Existen tratamientos tópicos para el acné moderado, tratamientos orales (antibióticos) para el severo o persistente e incluso, equipos médicos de láser para su eliminación.

Entre los tratamientos tópicos más comunes se encuentran los que contienen Peróxido de Benzoílo, un poderoso exfoliante que acelera la descamación natural de la piel, limpia los poros y reduce significativamente el número de bacterias, precisamente la que es la que provoca el acné. Otro tratamiento tópico común, es el ácido salicílico que también es un exfoliante que acelera la descamación natural de la piel ayudando a mantener los poros limpios y tiene la capacidad de penetrar en el folículo más fácilmente para matar la bacteria.

Otro método para tratar el acné es el uso de los tratamientos orales como la Isotretinoína, que pertenece a una clase de medicamentos llamados retinoides, derivados de la vitamina A que se encuentra indicada para el acné grave o severo que contrae las glándulas sebáceas y reduce significativamente la producción de grasa. La disminución de la grasa inhibe la proliferación de la bacteria la cual es la responsable del acné.

Es importante mencionar que el uso de la isotretinoína debe estar regulado por un Médico especialista en la piel ya que sus efectos secundarios son de moderados a peligrosos. Pueden ir desde sequedad en todas las mucosas, cambios de color en la piel, descamación en la palma de las manos y plantas de los pies, cambios físicos en las uñas, cicatrización lenta, pérdida de cabello o crecimiento de vello en lugares no deseados, etc. Además, está contraindicado con el alcohol y mujeres embarazadas o en etapa de lactancia.

Por último, tenemos los tratamientos con láser, que trabajan a través de longitudes de onda de luz, en su mayoría funcionan destruyendo las glándulas sebáceas que hacen que la piel sea grasosa y atacando a la bacteria que provoca el acné, p. acnes.

A veces pareciera como que nuestra piel es difícil de controlar sobre todo cuando comienzan a aparecer esos pequeños brotes que con el tiempo se multiplican y aumentan su tamaño, pero no te preocupes, a los primeros signos de acné consulta a tu Dermatólogo para recibir un tratamiento adecuado y mantener una piel sana.

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